5 consejos para escribir para niños

Aunque me considero una escritora de género juvenil, debo admitir que nunca he pensado escribir para niños. Siempre tengo el temor de narrar algo muy complicado o (sobre todo) subestimarlos y escribir algo simplón.

Así que, aprovechando el mes de abril, hice una pequeña investigación que me gustaría compartirles y darles 5 consejos para escribir para niños:

1- No olvides para quién estás escribiendo

Normalmente, cuando empezamos a escribir, nos dan el consejo de no preocuparnos qué es lo que otros van a pensar del texto, porque de lo contrario el miedo al ridículo o al rechazo hacen que no queramos continuar. En el caso de la escritura infantil, se hace una pequeña excepción.
Es necesario tener a tu público siempre presente. Dependiendo de su edad, su vocabulario varía, así como la cantidad de atención que prestan a las cosas. Jorge Estrada, escritor, dice en su artículo “Todo lo que usted quería saber sobre escribir para niños pero temía preguntar”:

Todos los que estamos en esto lo intentamos de distintas formas, con diversas estrategias y con muy diferentes resultados. En mi caso creo que lo primero es buscar un gozo en la escritura que pueda aspirar a que el niño disfrute lo leído. Creo que cuando escribes para adultos puedes olvidar al lector, te puedes enamorar de tu propia voz narrativa y embriagarte de tu estilo, sin embargo cuando el lector es un pequeño de, digamos siete años, conviene releer lo escrito pensando si acaso ese niño podrá entender, y es que si se rompe el canal de comunicación y de entrada no se comprende lo leído, jamás se involucrará con tu texto y menos desarrollará un gusto por la lectura.

Busca también un discurso directo y sencillo para que el niño entienda las cosas a la primera. Haciendo esto, se envolverá cada vez más en la lectura. Las imágenes en los cuentos y libros infantiles son un buen complemento, pero no son lo esencial. Lo importante es la historia.

2- No busques darles una lección

Ojo: no estoy diciendo que es malo enseñar a los niños. Pero también piensa en esto: los cuentos de hadas eran moralizadores, pero de niños no nos dábamos cuenta porque lo importante para nosotros era la historia. No pienses en que debes forzosamente darles una lección. Escribe algo que disfrutes, y lo demás vendrá solo.
A decir verdad, tampoco es bueno apegarnos mucho a los cuentos de hadas. En esta era modernizada, los niños han cambiado y ya no son los pequeños que nosotros fuimos o los que eran nuestros padres y abuelos. Busquemos algo que nos llame en estos momentos la atención, leamos nuestros borradores a nuestros hijos, primos y sobrinos pequeños, aventurémonos con personajes distintos.

3- Inspírate en…

Habiendo quitado a los cuentos de hadas, ¿en qué nos podemos inspirar? Hay muchos ejercicios que nos pueden ayudar a tener lluvias de ideas; también hay que considerar que la imaginación es como un músculo: hay que entrenarla si quieres hacer algo más grande con ella. La escritora infantil Ana Galán comenta en una entrevista algo que me parece muy acertado:

La inspiración creo que no te llega, hay que buscarla. Tú no vas a una tienda a comprar un kilo de inspiración, y tampoco estás sentado en un sofá y de repente ¡bum!, te llega, si no que tienes que ir buscándola. Entonces vas mirando citaciones divertidas que te has podido encontrar en la calle, o lo que ha hecho tu perro, o una contestación que te haya podido dar un niño. Todo es basándote en lo que ves, en lo que observas, es lo que uso yo para mis historias.

4- Juega con el lenguaje

A pesar de que es necesario un lenguaje sencillo y directo, no significa que no podamos jugar con las palabras. Este consejo viene también de Jorge Estrada, y es algo en lo que no había pensado hasta que lo leí en su artículo. Él nos dice que hagamos a un lado los preámbulos, que vayamos directo a las imágenes de la historia y las pintemos con palabras. ¿No es esta imagen hermosa en sí? También nos pide jugar con las palabras, buscar nuevas que te llamen la atención, ver qué reacción tienen los niños y usarlas.

5- Sé algo niño

“Hay que ser algo niño para escribir” es una frase que Ana Galán comentó en su entrevista y que me pareció muy acertada. Necesitamos conservar nuestra capacidad de asombro, de curiosidad, de alegrarnos por cosas pequeñas. Aparte de que eso nos hará más felices, definitivamente nos ayudará a nuestro proceso de escritura.

Consejito extra: ¿Por qué usar animales?
Otra cosa que dijo Ana Galán fue que al usar animales “puedes hacer otras cosas que una persona no podría hacer o no quieres que los niños hagan y para que no los imiten”. Además de esto me parece que, al no tener propiamente características humanas, cualquier tipo de niño, sin importar la edad o características físicas, se identificarán con los personajes por su historia. Además, ¿a quién no les llaman la atención los animales?

Espero que estos pequeños consejos les hayan servido. Aquí les dejo el link de la entrevista de Ana Galán y el artículo de Jorge Estrada para que los conozcan.

¡Que tengan un buen día!

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